Orígenes de los trotones en las Balears
Incluso en España, el trotón es un caballo poco conocido. En las Islas Baleares la afición por el trote empezó con ejemplares fruto de un caballo castaño trotón Orlov y yeguas trotonas anglo-normandas, que fueron la base y que se cruzaron posteriormente con pura-sangres ingleses, Norfolk Roadster (extinguido actualmente), caballos daneses, holandeses y españoles.
 
Cómo es el trotón Balear
Su altura es de 1,50-1,70 mts. Es heterogéneo, pero suele ser largo y muy atlético. Cabeza de perfil recto a subconvexo, ojos grandes y vivos, grandes fosas nasales,y orejas medianas y finas. Cuello amplio y largo, patas fuertes y resistentes con buenas articulaciones y caña larga; de un caminar torcido que sería incorrecto en otras razas. Sus capas son principalmente castañas, pero también se encuentran negras y de otras clases. Tiene un paso largo y rápido. Posee un equilibrio mental excepcional y una gran adpatación a todo tipo de disciplinas.
 
Orígenes del Gran Premio Nacional
En los últimos años de la década de los 20, entre la construcción de los hipódromos de Buenos Aires y "Es Molí de Manacor", la importación de trotadores y la parafernalia burocrática, habían prosperado considerablemente, pero todavía faltaba algo que motivase una línea firme, clásica, una constitución como la francesa "Le Grand Prix d'Amerique" o la norteamericana "Classic Grand Cap USA", alguna cosa que fuese para toda la vida. Y se acertó de pleno con la creación del Gran Premio Nacional para productos de tres años, enteros, nacidos y criados en España. Este proyecto prosperó y sólo cabía esperar los primeros productos que surgieron en unos años. Mientras tanto se hacían ensayos y carreras con trotadores sanados y de edades diferentes, en vista de aquello que debía ser la clásica carrera. La importación de yeguas y de caballos de mejor clase comenzaron a gestar lo que debía ser el apoyo más importante del trote en España: la cría caballina. La Real Sociedad Hípica de Mallorca tenía de cada vez más pretensiones de evolucionar en todos sus sectores, principalmente en la importación de buenos sementales. Tenían el total convencimiento de que la cría caballina tenía que ser el respaldo del deporte del trote. Fue en el inicio de la década de los años 30 cuando se empezó a prosperar, con la finalidad de llegar a aquello que se denominó la carrera estandart que actualmente es la carrera clásica del Gran Premio Nacional. Aprobado el código de carreras de trote acontecieron dos hechos oficiales muy influyentes y por lo tanto dignos de figurar en la historia. Se trata de la presentación del "Boletín Oficial de Carreras al Trote". Con fecha de 25 de Septiembre de 1930, el comité presidido por Gabriel Villalonga y Oliver. Al mismo tiempo se hizo público el nombramiento del presidente de la Real Sociedad Hípica de Mallorca: el señor Antonio Moncada Cánovas de Mora, en Abril de 1931.
 
Primera carrera del Gran Premio Nacional
Fue el 5 de Mayo del año 1935, un soleado domingo por la tarde, el hipódromo de Buenos Aires estrena aquello que tenía que ser el eje alrededor del cual gira la rueda del deporte del trote enganchado a nuestro país, el Gran Premio Nacional. Esa tarde se cubría de Gala el recinto deportivo: todo era fiesta , grandeza y alegría. Fue una de las tardes más bellas que se recuerdan. Ganó la carrera de 2500 metros (actualmente la clásica del calendario de trote del Gran Premio Nacional), un potro de Sa Pobla con nombre de origen Cartaginés, "Amílcar", que causó una gran sensación por la firmeza en su trote, seguridad y elegancia. su registro, 1-38-0, no fue superado hasta diez años después. "Amílcar" era hijo del semental francés "Sermoise" y de la yegua mallorquina "Olga". Este potro fue conducido al triunfo, en un final de carrera apoteósico por el joquei Mateu "Tianet", que tenía licencia reciente. El recinto se abarrotó. Ciertos movimientos políticos empezaron a oscurecer aquello que tenía que ser el segundo Gran Premio Nacional que, aunque llegó a celebrarse, se hizo con poca alegría, con más pena que gloria. Ganó "Bellver". Dos meses después, estalló la guerra civil y todo se derrumbó. Fueron tres años completamente negativos para los caballos y para los hombres. Al final del año 1939, comenzó la preparación para futuras confrontaciones. Nos habíamos acercado a la década de los 40 pero era como si volvieramos a empezar de nuevo. La situación era muy parecida a la década de los años 20 cuando se tenía que poner nombre al Gran Premio Nacional; pero antes se tenían que cubrir las yeguas que, a corto plazo tenían que dar la materia suficiente para presentar cada año, en el mes de Mayo, la Gran Diada Hípica, en la cual tiene lugar la carrera clásica mejor dotada del calendario del trote.
 
Renovación del Hipódromo de Son Pardo
El Hipódromo y el deporte hípico en Mallorca en general, tuvieron que esperar hasta los últimos años del siglo pasado para conseguir una verdadera proeza: la potenciación del Instituto del deporte Hípico por parte de Maria Antonia Munar, Presidenta del Consell de Mallorca , y las reformas llevadas a cabo por el Consell entre los años 2000 y 2002. En estos momentos, Son Pardo se encuentra a nivel europeo en cuanto a infraestructuras y con el seguimiento de hipódromos clásicos y de sus modelos de gestión, espera ponerse a la altura de los grandes en popularidad, importancia de los participantes y tecnología, última cita que ha comenzado con la apuesta de la nueva web y el desarrollo de la Lototrot.